25.7.07

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El único restaurante indio del lugar solía estar muy frecuentado, debido al ambiente exótico que lo rodeaba, aportado tanto por su comida como por su dueña. No era raro encontrar varios grupos de personas que llegaban a esperar horas por paladear su delicioso pollo tandoori. Sin embargo, los ingresos de esa noche no iban a ser los habituales. Un elevado número de agentes ocupaban recinto y alrededores con sus trajes de paisano, aguardando algún acontecimiento a las 20 horas. Ramani, su dueña, se mostró reacia a perder todas las ganancias de una noche "solo por unos números de los que ni siquiera están seguros si se refieren a unas coordenadas". Hicieron falta varios minutos de la persuasión de Gerard para convencerla.
Los segundos se hacían lentos, mientras la comida se enfriaba en los platos.

Todos contuvieron la respiración cuando a las 8 p.m. sonaba el teléfono del restaurante. Su dueña atendió la llamada y cedió el auricular al comisario apoyado en la barra:

- Le ahorraré tiempo, Gerard. Yo no buscaba la inmortalidad, pero me será concedida. Encuentre a Noe y su negocio y me encontrará a mi... si es que aún lo desea.

-click-

1 Comments:

Blogger ANITA_LOSS said...

Y después del click?

Por favor continúa, me gustaría ayudarte a ponerle un título.

11:19 p. m.  

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