SE BUSCA
Mujer tiflin, por incendiar hectáreas de terreno sin consentimiento, hacer volar animales de propiedad privada, atentar contra la seguridad de ciudadanos de las tierras Athowyard, torturar personal de la guardia real, robar objetos de valor inconmensurable, hacer desaparecer hogares de las tierras de Athowyard, reclamar ilícitamente terrenos pertenecientes a nuestro rey...
Acompañada por esclavo varón humano, por quien también se recompensará en caso de entregar vivo.
Así rezaban los carteles colgados a las entradas, salidas y básicamente cualquier rincón de cada lugar por el que pasábamos, acompañado por supuesto de un dibujo cada vez mejor definido a medida que se incrementaban los delitos. Aunque la verdad exageraban, pues la mayoría de lo mencionado había sido añadido por cortesía de la imaginación lugareña. Lo que más me molestaba no era que me creyesen su esclavo, sino el temor de no pasar desapercibido a través del próximo pueblo que cruzásemos; ya resultaba suficientemente extraño un par de forasteros como para que uno de ellos fuese algo más extraordinario de lo normal. Ante mis quejas, Áspera sonrió y, temeroso por lo que acompañaba a esa tiflin cada vez que emitía algún tipo de satisfacción, extendió su mano hasta apoyarla en mi cara. Al momento, el dolor fue tan intenso que llegué a perder la vista y caer al suelo, retorciéndome de dolor y creyendo que mis músculos se desgarrarían de un momento a otro, hasta el completo desvanecimiento.
Cuando volví a la consciencia había recuperado en cierto modo la percepción. Áspera me contemplaba con la cabeza ladeada mientras articulaba unas palabras acerca de la imposibilidad de reconocernos ahora, mientras me daba la espalda y proseguía el camino. Me incorporé y observé mis manos... o al menos lo que debían de serlo.
- Las batallas de los terrenos de Athowyard -

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