25.10.09

Pasado

El intenso frio justificaba la respiración entrecortada mientras apretaban su espalda contra la pared, a ambos lados de la puerta carcomida. Cruzaron sus miradas antes de irrumpir en la casa y Manu fue el primero en hablar:

- ¿Alguna vez has oido eso de que la curiosidad mató al gato?

En esos momentos, me alegraba de no ser un gato.