Presente
El cuerpo de Manu yacia inerte en el suelo tras un fuerte golpe en la cabeza.
Atado a una silla, Al ladraba improperios a los habitantes de la casa.
Uno de ellos, se acercó y susurró:
- Muerto el perro, se acabó la rabia...
Era necesario demostrar con qué clase de chuchos trataban.
Atado a una silla, Al ladraba improperios a los habitantes de la casa.
Uno de ellos, se acercó y susurró:
- Muerto el perro, se acabó la rabia...
Era necesario demostrar con qué clase de chuchos trataban.

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