Chapter two
Una puerta se abre rompiendo brevemente la oscuridad de la morada. R deja sus llaves en el mismo jarrón donde lo hace siempre y se dirige a través del pasillo a su cuarto, cuando su marcha es interrumpida:
- No pareces tan peligroso como me habian dicho - susurró una voz misteriosa.
R no se sobresalta. Parece haber estado ensayando este momento durante toda una vida.
- Y tu más lento de lo que suponía. ¿Que me impide partirte la cara como se la partí a ella? - preguntó entre tanta oscuridad mientras apretaba una mano contra su bolsillo y se giraba lentamente hacia la voz.
- Aproximadamente varios centimetros cúbicos y alrededor de un kilo y medio. ¿Me sigues?
- Si estas hablando de tu cerebro, no será suficiente para salvarte el pellejo. Estas rodeado de opacidad y probablemente estes siendo apuntado ya por mi pistola. Si el disparo no te elimina, la detonación alertará a mis muchachos, quienes siguiendo el procedimiento ante un disparo, entrarán y reducirán con violencia a cualquiera que encuentren y no sea yo. Y si esto no te detiene, una jauría de perros entrenados te esperarán en todas las salidas de esta casa. Es una de las ventajas de poseer una perrera propia... ¿me sigues?
Un susurro de risa continuó el diálogo.
- Querido R, el ser un hombre precavido solo te ha servido para defenderte de asesinos. Yo tan solo soy un señor de la limpieza que ha venido a desempolvar tus cenizas... donde tu ves lentitud, yo veo profesionalidad; donde tu has visto sombras, yo he visto ocasión; y donde tu ves oscuridad, yo veo luz. No es mi cerebro el protagonista, sino del tuyo. ¿Alguna vez te has preguntado cuantas agujas japonesas son necesarias para atravesar 2 nervios ópticos, causando una ceguera total?
- No pareces tan peligroso como me habian dicho - susurró una voz misteriosa.
R no se sobresalta. Parece haber estado ensayando este momento durante toda una vida.
- Y tu más lento de lo que suponía. ¿Que me impide partirte la cara como se la partí a ella? - preguntó entre tanta oscuridad mientras apretaba una mano contra su bolsillo y se giraba lentamente hacia la voz.
- Aproximadamente varios centimetros cúbicos y alrededor de un kilo y medio. ¿Me sigues?
- Si estas hablando de tu cerebro, no será suficiente para salvarte el pellejo. Estas rodeado de opacidad y probablemente estes siendo apuntado ya por mi pistola. Si el disparo no te elimina, la detonación alertará a mis muchachos, quienes siguiendo el procedimiento ante un disparo, entrarán y reducirán con violencia a cualquiera que encuentren y no sea yo. Y si esto no te detiene, una jauría de perros entrenados te esperarán en todas las salidas de esta casa. Es una de las ventajas de poseer una perrera propia... ¿me sigues?
Un susurro de risa continuó el diálogo.
- Querido R, el ser un hombre precavido solo te ha servido para defenderte de asesinos. Yo tan solo soy un señor de la limpieza que ha venido a desempolvar tus cenizas... donde tu ves lentitud, yo veo profesionalidad; donde tu has visto sombras, yo he visto ocasión; y donde tu ves oscuridad, yo veo luz. No es mi cerebro el protagonista, sino del tuyo. ¿Alguna vez te has preguntado cuantas agujas japonesas son necesarias para atravesar 2 nervios ópticos, causando una ceguera total?

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home