22.12.04

El dia de ayer

21 de Diciembre. Las calles de la ciudad se muestran ansiosas ante el sorteo del dia siguiente. ¡Voy a ser rico! (rica, si es del genero femenino). Eso de la esperanza es algo que tiene todo el mundo, sobre todo, el dia anterior a El Gordo. Aunque de gordo no es que tenga tanto. No es que esté muy puesto en esto de juegos de azar (excepto algunas respuestas de tipo test que debo contestar) pero creo recordar unos premios muy parecidos durante el resto del año en otro tipo de sorteos (porque hay que reconocerlo, el valor del televisor de bolsillo que sortean en el colegio de tu primo pequeño por medio de participaciones de 2 €, durante el verano, para poder costearse un viaje al parque de atracciones de alguna ciudad, y que posiblemente jamas llegaran a hacer, es muchisimo mas apreciado que todos los millones del mundo...). Pero volviendo al tema principal, la esperanza tambien rodea el ambiente familiar este dia. Y la sonrisa, ya distribuida por el resto de la ciudad (las lucecitas de las fechas ayudan a sonreir), hace un llamamiento a pensar "Mañana me toca"...
Y al fin llega el dia siguiente. Los niños cantores ya ni siquiera suenan tan niños. Comienzan a salir los numeros. Estas nervioso. Tienes la botella de tu mejor cava al lado para abrirla en el momento en que tu número salga del bombo ese. Pasa el rato. Salen los primeros números. No tienes ningun boleto premiado. Siguen saliendo números. "Bueno, a pesar de no tener El Gordo, a ver si me llevo algun pellizco de los otros premios". Terminan de salir todos los premios. Miras, como un tonto, la tele. Piensas en meter a tu sobrino de niño cantor para que cuele algun número de los tuyos para el año que viene. Miras la botella de cava. Vuelves a mirar la tele. Eres consciente de seguir estando igual de endeudado que antes. De nuevo, el cava llama tu atencion y piensas "Por lo menos, voy a emborracharme". Y asi pasas las fiestas, como aun no eres rico ni famoso, te cebas de todo lo que puedes.